Símbolos Nacionales

Los símbolos nacionales son los definidos en el artículo 11 de la Constitución de la República Portuguesa.

1. La Bandera Nacional, símbolo de la soberanía de la República, de la independencia, unidad e integridad de Portugal, es adoptada por la República instaurada por la Revolución del 5 de octubre de 1910.

2. El Himno Nacional es A Portuguesa.

La Bandera Nacional

Después de la instauración del régimen republicano, un decreto de la Asamblea Nacional Constituyente con fecha 19 de junio de 1911, publicado en el diario de gobierno nº 141 del mismo año, aprobó la Bandera Nacional que sustituyó a la bandera de la monarquía constitucional. Este decreto tuvo su propia reglamentación, publicada en el diario de gobierno nº 150.

La Bandera Nacional está dividida verticalmente en dos colores básicos, el verde oscuro y el escarlata, quedando el verde del lado del mástil. En el centro, y superpuesto  a la unión de los colores, tiene el escudo de armas nacional, bordeada de blanco y sentada en la esfera armilar manuelina, en amarillo y negro.

La longitud de la bandera es de una vez y media la altura del mástil. La división entre sus dos colores fundamentales debe ser hecha de modo que queden dos quintos de la longitud total ocupados por el verde y los tres quintos restantes por el rojo. El emblema central ocupa la mitad de la altura del mástil, quedando equidistante de los adornos superior e inferior.

La elección de los colores y de la composición de la bandera no fue pacífica, y dio lugar a una fuerte controversia y a la presentación de diversas propuestas. Prevaleció la explicación dada en el informe presentado por la Comisión entonces nombrada por el gobierno la cual se trató de expresar de forma patriótica este símbolo nacional.

Así, según la Comisión, el blanco representa "un hermoso color fraternal, en el que todos los demás se funden; color de sencillez, de armonía y de paz” y bajo la bandera, "salpicada por los escudos de armas (...) se realizaron las primeras duras batallas por la nacionalidad lusitana (...). Después es el mismo color blanco que, avivado de entusiasmo y de fe por la cruz roja de Cristo, señala el ciclo épico de los descubrimientos marítimos".

El rojo, defendió la Comisión, “debe figurar como uno de los colores fundamentales por ser un color combativo, caliente, viril por excelencia. Es el color de la conquista y de la risa. Un color cantante, ardiente, alegre (…). Recuerda a la sangre e incita a la victoria”.

Con respecto al verde, color de esperanza, difícilmente la Comisión consiguió justificar su inclusión a la bandera. De hecho, se trata de un color que no tiene tradición histórica, teniendo una explicación rebuscada que se basa en la preparación y consagración de la Revuelta del 31 de enero de 1891, a partir del cual el verde surgirá en el “momento decisivo en que, bajo la inflamada reverberación de la bandera revolucionaria, el pueblo portugués hizo estallar el relámpago redentor del amanecer”.

Una vez definidos los colores, la Comisión se ocupó en determinar cuáles eran los emblemas más representatitovs de la Nación para que figurasen en la bandera.

Con respecto a la esfera armilar, que ya fuera adoptada como emblema personal de D. Manuel I, estando desde entonces siempre presente en los símbolos nacionales, consagra “la epopeya marítima portuguesa (…) hecho cúlmine de la vida colectiva portuguesa”.

A su vez, sobre la esfera armilar, la Comisión consideró apropiado plasmar el escudo blanco con los cinco escudos de armas, perpetuando y consagrando así “el milagro humano del coraje, tenacidad, diplomacia y audacia que consiguió atar los primeros cabos de afirmación social y política de la nacionalidad lusitana”.

Por último, le pareció a la Comisión que "se debía rodear el escudo blanco con una larga faja carmesí, con siete castillos”, considerando estos como los símbolos “más enérgicos de la integridad e independencia nacional”.

Himno Nacional

A Portuguesa

Heróis do mar, nobre povo,
Nação valente, imortal,
Levantai hoje de novo
O esplendor de Portugal!
Entre as brumas da memória,
Ó Pátria, sente-se a voz
Dos teus egrégios avós,
Que há-de guiar-te à vitória!

Às armas, às armas!
Sobre a terra, sobre o mar,
Às armas, às armas!
Pela Pátria lutar
Contra os canhões marchar, marchar!

Escuchar el Himno (archivo MP3)

 

Antecedentes históricos del Himno Nacional

No fue sino hasta principios del siglo XIX que los pueblos de Europa adoptaron la costumbre de cantar himnos, cuando un movimiento de opinión llevó a que cada estado estableciese una composición, con letra y música que fuese representativa y oficial. Hasta entonces los pueblos y los ejércitos conocían apenas los cantos y las marchas de batalla propias de cada cuerpo y las canciones relativas a los acontecimientos que eran dignos de recordarse.

Durante la monarquía, la ideología de la nación portuguesa estaba concentrada en el poder del rey. No había noción de un himno nacional, y por eso las piezas musicales de carácter público u oficial se identificaban con el monarca reinante.

En este contexto, hasta 1826, en Portugal fue considerado como himno oficial el “himno patriótico”, de autoría de Marcos Portugal. Este himno se inspiraba en la parte fienla de la Cantata “La Speranza o sia l’Augurio Felice”, compuesta y ofrecida por el autor al príncipe regente D. João cuando este estaba con la Corte en Brasil, y que fue representada en el Teatro de S. Carlos en Lisboa, el 13 de mayo de 1809 para celebrar su cumpleaños.

La poesía del "Himno Patriótico" tuvo diferentes versiones dependiendo de las circunstancias y los acontecimientos de la época, tornándose naturalmente generalizada y nacional por el agrado de su expresión marcial, que estimulaba los ánimos de los portugueses, invitándolos a la continuación de las acciones heroicas.

Con el retorno del rey al país, en 1821, el mismo autor le dedicó un poema que, siendo cantado con la música del himno, rápidamente se divulgó y pasó a ser entonado solemnemente.

Sin embargo, tras la revolución de 1820, fue aprobada el 22 de setiembre de 1822 la primera Constitución Liberal Portuguesa, que fue jurada por D. João VI aprobado en septiembre 22, 1822 la primera Constitución liberal en portugués, que fue juramentado por el Sr. D. Juan VI. D. Pedro, entonces príncipe regente de Brasil, compuso el “Himno Imperial y Constitucional", dedicado a la Constitución.

Después de la muerte del rey, y con el ascenso de D. Pedro IV al trono, éste otorgó a los portugueses una carta constitucional. El himno de su autoría se generalizó con la denominación oficial de “Himno nacional”, y por eso fue obligatoria su entonación en todas las ceremonias públicas, a partir de mayo de 1834.

Con la música del "Himno de la Carta" se compusieron varias obras de naturaleza popular (modas) o dedicadas a acontecimientos y personalidades relevantes, identificándose plenamente con la vida política y social de los últimos setenta años de la monarquía en Portugal.

A fines del siglo XIX, "A Portuguesa", marcha vibrante y arrebatadora, de fuerte expresión patriótica, por la afirmación de independencia que representa y por el entusiasmo que despierta, se tornó, naturalmente y por mérito propio, en un consagrado símbolo nacional, en su versión completa:

I
Heróis do mar, nobre povo,
Nação valente, imortal
Levantai hoje de novo
O esplendor de Portugal!
Entre as brumas da memória,
Ó Pátria, sente-se a voz
Dos teus egrégios avós
Que há-de guiar-te à vitória!

Às armas, às armas!
Sobre a terra sobre o mar,
Às armas, às armas!
Pela Pátria lutar Contra os canhões marchar, marchar!

II
Desfralda a invicta Bandeira,
À luz viva do teu céu!
Brade a Europa à terra inteira:
Portugal não pereceu
Beija o solo teu jucundo
O oceano, a rugir d`amor,
E o teu Braço vencedor
Deu mundos novos ao mundo!

Às armas, às armas!
Sobre a terra sobre o mar,
Às armas, às armas!
Pela Pátria lutar
Contra os canhões marchar, marchar!

III
Saudai o Sol que desponta
Sobre um ridente porvir;
Seja o eco de uma afronta
O sinal de ressurgir.
Raios dessa aurora forte
São como beijos de mãe,
Que nos guardam, nos sustêm,
Contra as injúrias da sorte.

Às armas, às armas!
Sobre aterra, sobre o mar,
Às armas, às armas!
Pela Pátria lutar
Contra os canhões marchar, marchar!

Sin embargo, el himno, que fuera concebido para unir a los portugueses en torno a un sentimiento común, por el hecho de haber sido cantado por los revolucionarios del 31 de enero de 1891, fue desconsiderado por los monárquicos y prohibida su ejecución en actos oficiales y ceremonias.

Cuando la República se estableció en 1910 "A Portuguesa" surgió espontáneamente de nuevo a la voz popular, siendo tocada y cantada en las calles de Lisboa.

La misma Asamblea Consituyente del 19 de junio de 1911, que aprobó la bandera nacional, proclamó “A Portuguesa” como el himno nacional.

Era así oficializada la composición de Alfredo Keil y Henrique Lopes de Mendonça que, en una feliz y extraordinaria alianza de música y poesía, respectivamente, conseguirá interpretar en 1890, con gran éxito, el sentimiento patriótico de levantamiento contra el ultimátum que Inglaterra, en términos arrogantes y humillantes impusiera a Portugal.

En 1956, constatándose la existencia de algunas variantes del Himno, no sólo en la línea melódica, sino también en los instrumentos, especialmente para banda, el gobierno nombró una comisión encargada de estudiar la versión oficial de “A Portuguesa”, la cual elaboró una propuesta que, aprobada en Consejo de Ministros el 16 de julio de 1957, es la que actualmente está en vigor.

El himno es ejecutado oficialmente en ceremonias nacionales civiles y militares donde se rinde homenaje a la patria, a la bandera nacional o al Presidente de la República. También, cuando se le da la bienvenida oficial en territorio portugués a un jefe de Estado extranjero, su ejecución es obligatoria, después de oírse el himno del país representado.

---------------------------------------------------------------------------------

Alfredo Keil (1854-1907), con sólo 14 años partió para Baviera, haciendo un curso en la Academia de Pintura. Regresado a Lisboa, frecuentó la Academia de Bellas Artes. El ultimátum inglés del 11 de enero de 1890, sobre el Mapa Cor de Rosa, lo inspiró a escribir la música de “A Portuguesa”.

Henrique Lopes de Mendonça (1856 - 1931), fue aspirante de la Marina en 1871, retirándose en 1912 con el grado de capitán de mar y guerra. Famoso dramaturgo, produjo innumerables obras como O duque de Viseu, A Morta, Os Órfãos de Calcutá, etc, e colaborou na letra de A Portuguesa.

 

 


© Embaixada de Portugal em Montevideu